SEP 2014
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De la Rosa: “Monza, única y especial” 05-09-2014
De la Rosa: “Monza, única y especial”

Maranello, 5 de septiembre – “Monza es un circuito precioso, con varias características únicas: se corre en un parque, se va rapidísimo y los aficionados pueden estar realmente cerca de los pilotos. Es bastante habitual, de hecho, ver a aficionados subidos a los árboles para tener una mejor visión de la pista, cosa que no se ve en ningún otro circuito”, comenta el piloto probador de la Scuderia, Pedro de la Rosa.

Los frenos, clave. En lo que a las características técnicas se refiere, Monza es sin duda un trazado muy exigente con el sistema de frenado. “Es extremadamente importante tener un sistema eficiente”, continúa Pedro. “Y tienes que cuidar hasta el más mínimo detalle todo lo relativo a la refrigeración de los discos, para que puedan ser eficaces al máximo en la siguiente frenada. La puesta a punto del coche proporciona una carga aerodinámica muy baja, porque hay pocas curvas y tienes que dar prioridad a la velocidad en las rectas. En la recta principal se alcanza la máxima velocidad punta de la temporada, fruto de la combinación de una carga aerodinámica baja y la longitud de la recta en sí”.

Máxima concentración. A nivel físico la carrera no es muy difícil para los pilotos, aunque deben permanecer siempre muy concentrados. “Se debe prestar la máxima atención a la forma en que se abordan los pianos”, explica el piloto probador de la Scuderia Ferrari. “Especialmente los interiores. Es necesario abordarlos con decisión y hacerlo de modo que el coche salte literalmente sobre ellos. Para ello, el piloto tiene que ser muy bueno a la hora de calcular el ángulo justo de modo que, cuando el coche esté de vuelta en el suelo, pueda inmediatamente volver a acelerar al máximo”.

La trampa de la lluvia. “Si llueve, Monza se convierte en una pista muy difícil, porque tienes que frenar antes en todos lados, a una velocidad que sigue siendo altísima”, concluye Pedro. “Además, la Curva Grande no se puede tomar a toda velocidad y las dos de Lesmo se vuelven muy resbaladizas. La estrategia es crucial, pero casi obligada: se irá desde luego a una parada”.


© Pedro de la Rosa